martes, 12 de marzo de 2013

Presente, pero nunca cercano


PRESENTE, PERO NUNCA CERCANO

Nunca lo conocí de cerca, ni siquiera lo vi de lejos. El único contacto siempre fue virtual y distante, los escasos centímetros que me separaban al cajón del televisor, y más recientemente a lo plano del LCD, o a la pantalla de cine.  El primer acercamiento ocurrió en la madrugada de aquel fatídico 4 de febrero de 1992. No fue nada grato la visión petulante y prepotente de quien aún derrotado y confesándose vencido prometía que “por ahora “no se habían cumplido los objetivo. Es decir, que vendría más. Que habría otra intentona de romper el hilo democrático. En ese momento quien ejercía la Presidencia no era el objeto de mi preferencia, pero el que alguien por vía de la fuerza tratara de romper el orden  constitucional, no era una opción que aceptara.
Los acontecimientos que siguieron después serán juzgados por la historia, El por qué esa figura que surgió de un madrugonazo llegó a conectarse en forma tan cercana con una parte de la población no entra en mis análisis político y se escapan de estas líneas.
Lo cierto es que durante 14 años su figura  se mantuvo en primera plana, su cara presente en mi pantalla de TV por el tiempo que  fuera capaz de resistir las largas cadenas o las charlas bien actuadas, cronometrados sus movimientos con el fin específico de cautivar al oyente. No eran al azar sus muecas, el dirigirse a los subalternos para pedir un datos o preguntarles cualquier cosa. El sabía que debía de mantenerlos atentos, pendientes del llamado. El tic nervioso en la boca, que la volvía mueca, la pausa para beber café o agua. Todo estaba pensado para causar un efecto. Un actor formado en el Actor s Studio no lo haría mejor.
Una vez vi a un encantador de serpientes sacar del canasto a una cobra y erguirse en un baile  algo macabro, sólo con el sonido de una flauta. Sorprendente como poco a poco al oír las notas, la cobra salía desde el fondo encestado y se mantenía erecta y desafiante. Así era el efecto Chávez en las masas. Confieso que conmigo nunca hubo esa conexión que me hiciera salir del cesto.
Ahora muerto Chávez, mi  distancia con su figura se hace aún más lejana, Mientras miles de cobras esperan por un nuevo encantador, que les haga sentir que forman parte del baile,
 se vuelve más peligrosa  en su contenido: Nace un mito, un casi santo se está gestando Amanecerá de nuevo y todos seremos los mismos. Menos uno..

martes, 1 de enero de 2013

El ojo rebelde

Hasta el día 7 de noviembre mis dos ojos actuaban juntos. Si miraba hacia arriba, ambos obedecían, si era hacia abajo los parpados casi cerrados cubrían sin titubear, ni dar paso a que alguien descubriese para donde se dirigía la mirada. Estaban sincronizados. No había duda. Me obedecían, o al menos de eso yo me ufanaba.


Fue mi decisión que primero a uno de ellos y luego al otro, debían de despejarles la cornea y librarlos de eso que llaman cataratas. No sé el por qué de ese nombre, ya que la verdad nunca sentí que me corriese agua por dentro, a menos que no fueran lágrimas. Pero a esas nunca las nombré así y siempre me parecieron liberadoras o de angustias y tristeza, o algunas veces, no tantas como quisiera, de autentica alegría. Llorar para celebrar eso es lo máximo.

Llegó el día 8 de noviembre y consiente, confiada y hasta esperanzada de que con la eliminación de “las cataratas” mi ojo derecho se abriría a luz y podría prescindir de los fastidiosos e indispensables lentes, me fui a operar. Quienes antes que yo lo habían hecho, me animaron con frases como: “eso es una tontería, se sale rápido, como en diez minutos y ya está; tranquila que eso no es nada “. Y la confianza y tranquilidad crecieron.

En efecto la operación en sí no dura nada , claro estuve levantada desde las 5 Am para llegar a tiempo, a la Clínica en Altamira, sin que el tráfico de la autopista Prados del Este me agarrara y me impidiera estar a las 8 Am , hora fijada para la intervención,. Con todo y que eran “diez minutos” salí de la Clínica a las 2 de la tarde, con mi parche de pirata sobre el ojo derecho y la convicción de que medio ciega como estaba la vida no era tan vistosa, como yo la había vivido, aunque usara lentes.

Para compensar la levantada de madrugada llegué a mi casa y después de un almuerzo ligero, chapulín directo a la cama a recuperar parte del sueño perdido.

Todo se desenvolvió sin casi molestias hasta las 12 de las noche cuando mi ojo se despertó de la anestesia y comencé a sentir uno de los peores dolores del cual yo no tenía punto de comparación. Ni de casualidad ninguno de los que yo recordaba haber tenido se le acercaba, Un ardor que no se detenía, y cada vez que el ojo parpadeaba era como si una hojilla ( peor que la del innombrable locutor chavista) me la pasaran por el ojo con verdadera saña. Este tormento duró toda la noche con intervalos de dos horas cada vez que se repetía, que era cuando el efecto de los ocho analgésicos que me tomé alternos, se disipaba.

Creo que desde ese momento mi ojo comenzó una rebelión particular y decidió tomar vida propia, fuera de las leyes que rigen todos mis otros órganos o sentidos. Es así, que sin motivo externo llora copiosamente. Le teme a la luz más que un vampiro al amanecer. Me obliga a usar lentes obscuros para manejar de noche. Esta situación inaudita, la compenso cediéndole el volante a mi esposo, pero me obliga al sometimiento conyugal de que si no vamos juntos, no puedo salir. Mi vida social se ha limitado y resentido enormemente, ya que no todas mis salidas cuentan con la aprobación marital.

Ver televisión o usar la computadora es una aventura, cuando se está acompañada por los lentes para leer (que el ojo sin operar necesita) y los de sol que el operado exige. Una lucha de podres en los cuales siempre el derecho sale vencedor, o de lo contrario, se manifiesta llorando en forma espontanea e incontrolable.

Como un pobre paliativo para esa condición, he acudido a las gotas oftálmicas, y ya llevo probadas hasta ahora cuatro marcas diferentes. De esto van dos meses y pico y ya la rebelión está casi controlada. Espero no hayan recaídas, ni que el ojo izquierdo se entere de que puede alzarse cual guerrillero de la FARC en algún momento, ya que por otra parte está cercano el hecho de que debo tomar la decisión más crucial de este comienzo de 2.013: ¡tengo que proceder a operarme el izquierdo¡

Mientras tanto, ya he contactado con la delegación colombiana de dialogo con las FARC, para que me de algunos lineamientos que hayan resultados exitosos en caso de confrontación armada. Eso sí, nada de hablar con Piedad Cordova¡

Mi viaje personal 2012

A pocas horas de finalizar este 2012 quise hacer un recuento personal de este año que ha sido de autentica montaña rusa. Ha tenido picos importantes que han marcado cada mes con una secuencia de alegrías, frustraciones, logros, perdidas y por sobre todo cambios en la manera de afrontar cada uno de esos acontecimientos.

Al inicio del año en los primeros días de Enero nos dimos un viaje por la costa de Brasil en el barco Costa Concordia que nos dio la perfecta idea de lo que son los brasileños en su propia esencia. El pasaje estaba compuesto por 2280 personas, de los cuales solo 70 viajábamos con pasaporte, el resto lo hacía con su carnet de identidad porque eran ciudadanos brasileños. Eso me dio, como si fuera verme en un espejo, la actitud que toman cuando se juntan: son escandalosos, invasores, maleducados, hacen alboroto, gritones, indisciplinados y además se creen los dueños de todo. Es decir, igualito que nosotros los venezolanos cuando nos reunimos. En este viaje tuvimos mi esposo y yo la oportunidad de estar juntos y conversar entre nosotros. Nada de socializar con otros, porque simplemente ignoran a los otros que no hablan su idioma. Nada de que como se parecen las lenguas, podemos hablar. Cuando están juntos se hacen los que no entienden ni jota nuestro español. Pero, eso no cambia que el viaje fue bellísimo, los lugares visitados una delicia. La comida buenísima, los kilos de más nos acompañaron de regreso

Ya en la rutina del retorno nos preparamos en febrero para recibir con alegría el bautizo de Ignacio, el hijo de mi sobrina Verónica y su esposo Julio. Además de lo que significaba el bautismo en sí, era la oportunidad perfecta para reunir a toda la familia, incluyendo a las dos sobrinas Virna y Viryna que venían de México y Buenos Aires, respectivamente y Rodolfo de Florida. La ocasión también fue propicia para que Adrian, el novio de Viryna formalmente le pidiera su mano a mi hermano Nelson. El broche de oro, hacerlo en público y con toda la familia.

La dicha nos duró poco ya que a la semana de esa alegría Nelson fallece de manera repentina de un infarto, justo el mismo día del aniversario 38 de la muerte de mamá. Este hecho estampó el primer gran dolor de este año y nos hizo pensar en carne propia y en serio lo vulnerables que somos. Hoy y ahora estamos y en segundos podemos ya no estar.

Desde septiembre del 2011 habíamos planificado un viaje para el Norte de España en compañía de Vanessa y mis dos nietas, y aunque destrozados por la ausencia de Nelson, decidimos que con más razón nos íbamos y así que en Semana Santa y con unos días más antes y después de ella, nos fuimos a la conquista de las tierras catalanas, asturianas, la Coruña y la gallega. Fue un viaje increíblemente bello, recorrimos en automóvil un poco más de 1880 Km , en un carro alquilado desde Bilbao. Nuestro destino intermedio era Santiago de Compostela, así que era el camino de Santiago pero perfectamente ligth, cómodamente sentados en una camioneta Peageaut, que hasta hablaba, (nos avisaba cuando no teníamos el cinturón de seguridad puesto, o una puerta abierta). Nos encontramos con paisajes verdes, todos sembrados, autopistas perfectas sin huecos , ni baches y cientos de pueblitos de postal, algunos casi sin gente visible. Ciudades como Santiago, León, Burgos, Zaragoza, con sus magnificas Catedrales. Me maravillé de ver la tumba de mí amado personaje histórico: Rodrigo Ruiz Díaz de Vivar, El Cid Campeador, reposando al lado de su amada Ximena en la Catedral de Burgos. Me encontré con la imagen de la Virgen del Pilar en la Catedral de Zaragoza y recordé los cientos de rosario que le recé cuando estudiaba primaria en el Colegio El Pilar. Mi hija visitó con emoción a Cabezón de la Sal, el pueblo de Santander de donde es originario su padre y sus abuelos, y bisabuelos paternos. Toda una experiencia de esas en donde se dice que la sangre te llama. Un viaje que nos reconcilió con la paz y la sensación de sentirse seguro, de no estar asediados por el temor a la delincuencia, aún cuando no dejamos nuestra paranoia de lado completamente y nos manteníamos atentos a lo que creíamos podían ser movimientos sospechosos de un posible ladrón. Nada pasó. Estuvimos seguros y confiados, excepto por Cadivi que nos traicionó y se empeñó en que nuestras tarjetas, tanto la de Gustavo como la mía, pudieran darnos el placer de gastar nuestro mísero cupo. Pero ni eso nos privó del placer de gozar nuestro recorrido.

En Mayo decidimos ir de nuevo al encuentro de la familia, como quien dice, no perdernos ni una sola oportunidad de compartir con los que están fuera, y nos fuimos al propio y mismísimo Imperio al bautizo de Mía Fátima, la hija de mi sobrino Rodolfo y su esposa Ana. Tenía como 4 años que no pisaba territorio gringo y fue un placer visitar en Miami, sus mall, y sentirme devaluada al máximo pero convertida en una autentica window shoping. Respirar ese aroma a no hacer nada , como no sea consentir se los sentidos del gusto, la vista y el disfrute de un poco de orden.

Ya en junio comenzó de lleno la campaña electoral para la elección del candidato unitario y fue de nuevo estar metida en lo que ello significa: discusiones, politiquería y el enfrentamiento entre distintos sectores, para al fin encontrar el candidato idóneo que se enfrentara a la fuerza del mal de Chávez y su aparato político y generoso en dinero.

Julio, Agosto, Septiembre marcaron el paso de la lucha y la ansiedad. El sueño de que podíamos derrotar al gobierno nos puso de nuevo en lo más alto de la esperanza hasta la caída estrepitosa del 7 de octubre. No pudimos. No hay futuro. Los sueños murieron y las lágrimas por esa pérdida fueron la continuación de las que viví el 20 de febrero. Dos sentimientos de frustración, diferentes, pero que me dejaron agotada y decidida cada vez más a vivir el día a día. A no perder un momento de alegría y renovar la confianza de que no puede ser que a este país le haya caído la plaga para siempre. Tiene que haber una salida y no solo la podemos dejar en manos de Dios. Hay que trabajar por ella.

En noviembre, de nuevo se nos alegró el corazón por razones familiares. La boda de Viryna sería el día 24 y era necesario que no la dejáramos sola en tan especial día. De nuevo a planificar viaje y así con todo el amor 11 personas de la familia, entre las que cuento a mi hermana Lucero que desde México, se unió con nosotros, emprendimos vuelo hacia Buenos Aires el día 22. Una boda de cuento de hadas. El sitio elegido para la ceremonia y recepción fue una estancia a 40 Km de la capital con cabañas, hotel, campo de golf, piscinas, spa y hasta una vaquera, paseos a caballo, canchas de tenis y sobre todo el ánimo de celebrar el compromiso que ya Viryna y Adrian tenían desde hace tres años de estar juntos, esta vez con el deseo de que sea para siempre. No solo tenía la ilusión de la boda , sino de conocer en persona a mi sobrina nieta Andrea, la hija de mi ahijada Virna y Francisco. Adam. Una mexicanita que ya para esta fecha tendría cinco meses y medio y a quien solo  la había visto con su sonrisa amplia en Facebook.La realidad me confirmó que es tan bella como su mamá y tan dulce que de ser un postre me la comería sin remordimientos.
La novia llegó hasta el altar puesto en una pequeña isla del sitio, montada en un coche descubierto, lleno de flores y tirado por caballos. Viryna lucía espectacular con el fondo verde del paisaje y saliendo de un bosque. Creo que lo único que me empañó la alegría de ese momento fue darme cuenta de que Nelson no estaba con nosotros para ver a su hija casarse. Los aplausos de los presentes al llegar ella hasta donde estaba Adrian y las lagrimas hicieron juntos el camino.

Esta vez aseguro que las mías fueron de dicha y nostalgia. Todo quedó bellísimo y en la ceremonia, a petición del novio, les dije unas palabras que me salieron desde lo más profundo del corazón. Felicidad para ellos y la nueva familia.

Nuevamente elecciones y otra estrepitosa caída. Se perdieron espacios que ya habían sido conquistados, la abstención ganó la partida y aquí estamos: esperando a este 2013 con una situación política que no sabemos en qué va a parar. Un Presidente electo enfermo grave, que ni siquiera podrá tomar posesión, pero que de morirse( lo más seguro) deja a un país hecho polvo y cercado por la corrupción y la delincuencia. Un caos se nos avecina.

Mañana no sé si tendremos la voz clara para decir FELIZ AÑO. Dios nos proteja.

jueves, 21 de abril de 2011

ENCUENTRO CON EL POETA MARK STRAND






La visita del poeta Mark Strand a Caracas estuvo signada por varios actos a los cuales no se les dio la suficiente publicidad. Casi a escondidas me enteré de que estaría el domingo 3 de abril en el Hotel Caracas Palace , acompañado de varios de nuestros poetas a fin de tener un conversatorio y oír la lectura de algunos de sus poemas. La convocatoria hecha para las 11 am sufrió algunos retrasos y comenzó la reunión casi entrando las 12 m. La figura alta, delgada, con sus ojos azules tras los lentes de montura ancha, que contrastan con las cenizas que hay en su ya escaso cabello, así como su voz cálida, de acento perfectamente entendible, causan la necesaria admiración aún sin conocer su extenso currículo, que incluyen el haber sido designado poeta laureado por la Biblioteca del Congreso de los EEUU, El premio Bollingen, el premio Wallace Stevens, el premio Pulitzer , además de desempeñarse como Profesor de la Universidad de Columbia.
La presentación del invitado estuvo a cargo de Rafael Cadenas, quien con manifiesta modestia confesó ser “un profesional de la inseguridad”. Nos recordó lo cerca que se encuentra Strand del poeta Stevens, y de que el oficio de escribir se ejerce borrando la humildad de quitarle peso a la dicha. Nos habló de cómo Strand deslumbra con palabras que no brillan, de ver el poema como artefacto inagotable y de que en definitiva y pese a que Strand declarara que no seguiría escribiendo poesía, ésta nunca deja ir a sus súbditos. Luego en riguroso orden alfabético fueron los poetas Edda Armas, Igor Barreto, Patricia Guzmán, Leonardo Padrón y Yolanda Pantín leyendo los poemas traducidos por Beverly Pérez Rego, del libro “Nada ocurra”, luego de escucharlos en la propia voz del autor. Así oímos en doble melodía los poemas Carta, A Ella, La llegada de la luz, Elegía a mi padre y El regreso del gran poeta.
Me permito copiar el verso final de El regreso del gran poeta:



Díganme ustedes allá afuera, de todos modos, ¿qué es la poesía?
¿Puede alguien morir sin ni siquiera un poco?



Y me pregunto ¿Esperaremos en vano el regreso de Mark Srand?

México con el color de las Jacarandas




MÉXICO CON EL COLOR DE LOS JACARANDÁS

En esta estación, preludio de la Semana Santa, México brilla con el color de las jacarandas en flor. Por calles y avenidas asoman gallardos y airosos tiñendo de luz los espacios. La ciudad se viste de morado, e igual aparecen guayacanes y flor de mayo. Toda una fiesta para los ojos, que contrasta con el tráfico y el humo de los automóviles.
En el Palacio Nacional, vecino a la Catedral y a la Plaza Mayor, todavía está abierta la exposición con motivo del Bicentenario. Los grandes salones nos dan un paseo por la historia, desde la colonia, la independencia hasta ahora. Salas con profusión de objetos valiosos, leyendas transcritas en imágenes y el aprovechamiento de medios audiovisuales. Todo un éxito que hay que admirar.
El centro de la Capital luce limpio, con vigilancia y muchas calles vueltas solo peatonales, tal como la Madero, con su profusión de locales de joyerías, y el Palacio de Iturbide que también alberga en su interior, un homenaje al Bicentenario.
En el auditorio Nacional se presenta durante cuatro días a casa llena, el show de Alejandro Fernández “El Potrillo”, Excelente espectáculo que pudimos disfrutar con sus tres pantallas gigantes, un sonido inmejorable y el orden a la hora de salida.
El Museo Sumaya, recién inaugurado, obra del millonario Carlos Slim, nos llena el espíritu con su vasta colección privada de obras de Rodin y Dalí, pintura italiana, francesa, mexicana, colección de monedas, contrastando en perfecto equilibrio con su moderna arquitectura.
Dos días en Oaxaca, declarada patrimonio de la humanidad, con sus balcones de fina herrería, las ruinas arqueológicas de Monte Albán, y Mitla, el árbol de Tulle, el Museo Convento de Santo Domingo, con su fabulosa colección encontrada en la Tumba siete, al lado de la Iglesia de Santo Domingo, auténtica joya colonial, con su techo abovedado, dibujado en filigrana de oro, complementaron este nuevo viaje a México. Una delicia los desayunos en el Mercado Municipal 20 de noviembre, vecino al Mercado de Artesanías. Sentarse en cualquiera de los restaurantes que rodean al Zócalo, para tomar el pulso de la ciudad oyendo a los músicos de marimba y violín, . Aprovechar la cocina oaxaqueña, con su fino queso de hebras, y pernoctar en alguno de los hoteles que se ubican en las antiguas casas coloniales restaurados para esos fines, conforman el broche perfecto para unas cortas vacaciones. Unido a todo ello la oportunidad de asistir a la boda de mi sobrina ahijada y compartir con los amigos de muchos años. Nada más que decir: México siempre nos da la bienvenida y nos pide regresar.

sábado, 19 de febrero de 2011

LOS ELEMENTOS HUMANOS


Con un sol radiante, que daba en pleno rostro, lo que obligó a mudar el bien arreglado espacio a uno menos ardiente, se inició la sesión mensual del grupo Visión. El invitado era el poeta, y conocido hombre de radio, televisión, guionista y escritor de la serie Los Imposibles: Leonardo Padrón.
La presentación del libro Los elementos humanos nos llevaron a hacer de la mano de Alexis Romero un recorrido por los inicios de Padrón desde su asistencia al taller de Luis Alberto Crespo, ese gran maestro que lo marcó, pasando por su participación en el grupo Calicanto, y Guaire. Para Romero los poemas de Padrón están asociados a su vida pública, lo que late debajo de su poesía no es adorno, es un drama personal. Él establece una relación de lenguaje con la ciudad a través del goce y el deseo. Esto último fue corroborado por Padrón cuando nos contó de su experiencia al ir por primera vez a Nueva York y encontrarse sumido en la magnificencia de los espacios y las multitudes. Desde que se reconoció como animal humano ha sido importante para Leonardo conectarse con la ciudad y su entorno. Aunque ese sentimiento primigenio se lo dio, no Caracas, a la cual ahora le dedica parte de sus estrofas sino aquella visita a Nueva York. Su impresión ante aquello le recordaba los poemas de García Lorca con sus imágenes surrealistas. Eso le cambió su manera de escribir, comprobó que la ciudad tiene sus respiraderos de belleza.
Alexis Romero nos dijo que Leonardo Padrón se ha ocupado de ser el cronista de la ciudad a través del poema. Su poesía quiere celebrar la vida, tiene un templo a la alegría del lenguaje. Hay que leer no sólo lo que dice el texto, sino lo que el poema oculta. Hay una historia personal allí.
La lectura en la voz de Leonardo Padrón, de los poemas Caracas Family Center, y La Vida lenta de Caracas, nos dejaron testimonio de su intima relación con la ciudad.
Ese solitario oficio de poeta, que hace la soledad gozosa de la escritura, tiene en Leonardo Padrón y su antología poética un espacio propio. Contenida en esa cuidada edición de Los elementos humanos, que además cuenta con el agregado de las reproducciones de la obra pictórica del maestro Alirio Palacios, es un regalo que nos debemos dar, para así quedarnos obligados a ver más allá de lo que está escrito y pensar en si es posible que través de esa fina ironía no nos podríamos reconciliar un poco con la ciudad que nos ha tocado vivir y sufrir y nuestro entorno.

ESA DAMA CIEGA QUE LLEVA BALANZA


Donde hay poca justicia es un gran peligro tener razón.
Quevedo


Para entender y calibrar lo que significa la palabra justicia, debemos de saber que ella nos exige una contraprestación inmediata. Quien la demanda lo hace porque siente que se le han vulnerado sus derechos. Quien la imparte se encuentra montado sobre la difícil línea que separa los derechos de unos y otros, hasta encontrar el justo medio de dar a cada quien lo que le corresponde o se merece.
En ambos casos la petición acordada o la sentencia que la deniega, llevan implícito un perdedor y un ganador. La ley da unas pautas de estricto cumplimiento pero que no siempre obedecen al interés ventilado más allá de su aplicación.
Cuando el demandar y el esperar que la justicia sea impartida pasa a formar parte de nuestra cotidianeidad, nos vemos, (queramos o no), con la lanza en las manos dispuestas a defender o a exigir lo que creemos justo o al menos así presentamos el caso. Es aquí cuando observamos que la justicia se nos aparece o se nos vuelve acomodaticia. Se alarga o acorta una vara según se mida lo que se defiende o contra quien se haga. Se hace evidente entonces, que en muchos casos es preferible tener un buen abogado que tener la razón y es que la causa más justa peligra ante la ignorancia crasa de un mal litigante.
La experiencia, esa virtud o mejor dicho ese estado de gracia que se consigue a través de los golpes recibidos, nos ha enseñado en el ejercicio diario de la búsqueda de la justicia, que nunca ha habido dos jueces que con la misma ley juzguen de igual modo la misma cosa. Tampoco habrá dos opiniones exactamente iguales sobre un igual asunto, si las mismas son debatidas ante el amparo de la dama ciega. En la persecución de la justicia muchos han quedado atónitos cuando el fin alcanzado está bien lejos de lo solicitado, ya que intervinieron favores ajenos en beneficio de otros, aún sin ser los justos merecedores. De nuevo se observa que la justicia está directamente unida a la interpretación muchas veces caprichosa e interesada de quien la imparte.
Hay carestía de honestos en las funciones de administradores de justicia. Se atesora más riqueza dando a otros la razón injusta, que el mérito a quien en verdad la tiene. La razón así obtenida es floja e imperfecta, pero ello en un país donde campean y triunfan atributos muy cercanos al poder, las leyes se tornan acomodaticias al interés de los negocios con él relacionados.
Cualquiera que sea pues, el fruto que ya tengamos de las experiencias vividas, debo decir que en ese largo camino a recorrer en la búsqueda muchas veces frustrada de la justicia, hay que estar entrenados físicamente y dispuestos a subir cientos de escalones, (en nuestros Tribunales los ascensores son un lujo). Así como preparados no sólo con un par de buenos zapatos, sino con suficiente paciencia e histrionismo para no morir en el papel de mendigantes justicieros. Hay que tener oídos bien afinados, y lentes muy limpios para no dejarse sorprender por lo que se oye y ve en los estrados.
Yo, que de la única cosa de la cual he hecho profesión, ha sido de la esperanza de acertar con la razón para quienes confiaron en mí, no reconozco otro fruto sacado de esa experiencia, como no sea el aprendizaje de hacerme sentir, que me faltó mucho por aprender. He sentido en carne propia una verdad adulterada, o prostituida en beneficio de un rector de entendimiento escaso o nulo. Nada digo con esta afirmación que no sea ya harto sabido, pero no está de más recalcarlo.
Debo confesar, sin embargo, que a estas alturas del camino, me he curado de la obsesiva enfermedad de querer arreglar los entuertos ajenos, acudiendo a un Tribunal para someter al juicio de un tercero los errores humanos; los mismos que con voluntad y entendimiento pueden transarse fuera de Corte, sin tener que sufrir un traicionero penalti. La justicia cambia tan a menudo de opinión con jueces ineptos, como un pulcro de camisa.
Mi manera de vivir, después de casi medio siglo de batallar con leyes, sigue siendo la misma; solo que ahora la moderación es el néctar que más aprecio. La impaciencia ha cedido espacio para la mesura. Fue necesario que aprendiera a sobrellevar con estoicismo, lo que no se podía evitar o cambiar.
La justicia, más que un norte que hay que alcanzar cortando cabezas o luchando contra molinos de viento, es hoy en día un sentido que se ha envejecido de forma natural. Ahora ya la he pasado y cernido por una tela de cedazo muy fina. Lo que de verdad ha quedado en el fondo, no alcanzaría ni para un epígrafe.
La primera lección que debería de darse a los estudiantes de leyes debe ser: si vas a dedicarte a ello, resiste, no sufras por la injusticia. Tampoco calles cuando la veas cercana, porque si bien el hombre superior debe tenerla como su modelo, le es muy difícil salvaguardar su promesa, cuando de él no depende. Ya lo dice la filosofía popular “más vale dedo de juez que palma de abogado”
. ¿Cómo confiar en plenitud en alguien que se nos presenta con los ojos vendados? En el velo que cubre la Justicia, se interpreta la venda como significando que el juez no necesita, ni debe saber, ni verlo todo del justiciable, sino que ha de limitar su juicio al hecho y sólo al hecho concreto.
Así que, honremos a la justicia pero no esperemos encontrar en ella nuestra única esperanza o tabla de salvación. Podría ser que el ojo de la Ley fuese uno tuerto o que estuviera leyendo un texto equivocado. Y ante eso, una justicia enferma: sálvense quien pueda.