PRESENTE, PERO NUNCA
CERCANO

Los acontecimientos que siguieron después serán juzgados por
la historia, El por qué esa figura que surgió de un madrugonazo llegó a
conectarse en forma tan cercana con una parte de la población no entra en mis
análisis político y se escapan de estas líneas.
Lo cierto es que durante 14 años su figura se mantuvo en primera plana, su cara presente
en mi pantalla de TV por el tiempo que
fuera capaz de resistir las largas cadenas o las charlas bien actuadas,
cronometrados sus movimientos con el fin específico de cautivar al oyente. No
eran al azar sus muecas, el dirigirse a los subalternos para pedir un datos o
preguntarles cualquier cosa. El sabía que debía de mantenerlos atentos,
pendientes del llamado. El tic nervioso en la boca, que la volvía mueca, la
pausa para beber café o agua. Todo estaba pensado para causar un efecto. Un
actor formado en el Actor s Studio no lo haría mejor.
Una vez vi a un encantador de serpientes sacar del canasto a
una cobra y erguirse en un baile algo
macabro, sólo con el sonido de una flauta. Sorprendente como poco a poco al oír
las notas, la cobra salía desde el fondo encestado y se mantenía erecta y
desafiante. Así era el efecto Chávez en las masas. Confieso que conmigo nunca
hubo esa conexión que me hiciera salir del cesto.
Ahora muerto Chávez, mi
distancia con su figura se hace aún más lejana, Mientras miles de cobras
esperan por un nuevo encantador, que les haga sentir que forman parte del baile,
se vuelve más
peligrosa en su contenido: Nace un mito,
un casi santo se está gestando Amanecerá de nuevo y todos seremos los mismos.
Menos uno..
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